Tampoco hace tanto tiempo…!

 

Hay una manera razonable de tratar a los niños, tratarlos como si fueran adultos jóvenes. Vístalos, báñelos con cuidado y circunspección. Que su comportamiento con ellos sea siempre objetivo y firme, nunca los abrace ni los bese, que jamás se sienten en sus rodillas. De ser necesario, béselos una vez en la frente cuando vengan a dar las buenas noches; por la mañana déles un apretón de manos. Hágales una caricia en la cabeza cada vez que resuelvan satisfactoriamente una tarea difícil. Pruebe este sistema y al cabo de una semana verá qué fácil es ser perfectamente objetivo con su hijo, sin dejar por eso de ser bondadoso. Se sentirá avergonzado del método edulcorado y sentimental que ha usado hasta ahora. En suma, cada vez que se vea tentado de mimar a su hijo, recuerde que el amor maternal es un instrumento peligroso, tanto que puede infligir una herida que nunca cicatrice, que haga que la infancia sea infeliz, la adolescencia una pesadilla, que arruine el futuro vocacional de su hijo o hija y las oportunidades de ser felices en el matrimonio.
Psychological Care of Infant and Child (John B. Watson, 1928)
Este pedazo de artista, Mr.Watson, era un decano norteamericano en psicología del comportamiento e influyó decididamente en la opinión pública alertando a las madres con consejos como éstos y, por muy asombroso que parezca, los padres de esa época creían razonable este disparate.

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