Romances Moriscos II

-Por tu amor, cristiano, diera
las riquezas de la Alhambra,
las perlas de mis collares,
las más hermosas esclavas,
y la sangre de mis venas,
y la luz de mis miradas…

Vestirás soberbios trajes,
ceñirás doradas armas;
cien pajes para servirte,
cien negros para tu guardia,
y el palacio más espléndido
de la Vega de Granada.

¡Te amo con tanta locura,
que cuando en tu encierro cantas,
hasta la sangre en mis venas
para escucharte se para!-

Abrazada a las rodillas
del cautivo, así clamaba
Sobeya, la favorita
del rey moro de Granada,
destrenzados los cabellos
y la faz bañada en lágrimas:

” -Le di palabra de amores
a una infanta castellana,
y los nobles de mi tierra
nunca olvidan sus palabras.- “

Y arrastrando las cadenas
que al muro le sujetaban,
a la hermosa favorita
volvió el cautivo la espalda.

” -¡Al amor que has ofendido
los celos darán venganza!
Te haré arrancar esos ojos
que vieron correr mis lágrimas,
y te sacaré la lengua
que me hirió con sus palabras…

Tu cadáver, colgado
bajo la almena más alta,
será alimento de cuervos
y presa viva del águila.- “

Rugió Sobeya, cerrando
la puerta con tanta rabia,
que crujió la cerradura
cual si fueran a forzarla…

Mandó llamar al verdugo,
y en azafate de plata
la cabeza del cautivo
mandó a la corte de España.

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