Un cabrito rezagado del rebaño, era perseguido por un lobo. Volviese el cabrito y dijo al lobo: – Seguro estoy, lobo, de que soy ración tuya; pero para no morir indignamente toca la flauta para que baile. Al ponerse a tocar la flauta el lobo y el cabrito a bailar, los perros, que lo oyeron, se pusieron a perseguir al lobo. Y el lobo, volviéndose, dijo al cabrito: – Me está bien empleado porque yo, que soy el carnicero, no tenía que haberme metido a imitar a un flautista.

De este modo, quienes obran sin considerar las circunstancias, pierden incluso lo que tienen entre manos.

Esopo

En el capítulo III de su República, Platón consideraba que la flauta no estaba entre los instrumentos preferidos para la educación en la Antigua Grecia, toda vez que la flauta afeaba a Atenea, la diosa de la sabiduría, la inteligencia y la guerra. No era como la cítara, que se consideraba un instrumento “apolíneo”, sino que pertenecía al grupo de los instrumentos dionisíacos, que provocaban la excitación y el entusiasmo.

Aristóteles, en el capítulo V de su Política, rechazaba el empleo de la flauta negándole carácter moral, por impedir el uso de la palabra; sólo la aceptaba en los espectáculos.

En muchas excavaciones arqueológicas de tumbas neolíticas se encontraron restos de flautas, al lado de momias y esqueletos, ya que eran consideradas como un amuleto de vida. Los esclavos aztecas tocaban una flauta de hueso antes de ser sacrificados a sus príncipes muertos y los niños varones también tocaban la flauta al ascender los escalones de la pirámide, en cuya cima el sacerdote extraería sus corazones. Asociaban la flauta con la resurrección. Para los antiguos incas, la flauta era un instrumento sagrado y era fabricado con el fémur de una joven.

Los egipcios hacían corresponder al jeroglífico “flauta” la idea de la regularidad, exactitud, precisión y claridad. Por ejemplo, dibujaban una flauta cuando un hombre que había sido demente o desequilibrado recobraba la razón y volvía a poner orden y equilibrio en su vida.   La cosmología musical china de la Época Clásica fijó el primer diapasón musical conocido mediante una flauta de jade que daba un sonido de 366 Hz. Hay quien relaciona la flauta con el poder mágico del viento, provocado y controlado mediante el soplo humano, que reemplazó al viento y convirtió al flautista en un “músico-mago.” En el relato del flautista de Hamelín, la flauta tiene un papel hipnotizador.