Niños músicos

Dar, sin esperar nada a cambio.

No tengo por costumbre hacerlo, pero estábamos en plan cachondo y se me escapó. y así me fue… La semana pasada era una semana de exámenes para mi hijo y la otra tarde salió de su habitación tras un buen rato estudiando y me dijo:

-¿Qué te parece si me preparas una merienda rica? Ya sabes, rallas un poquito de tomate, cortas jamoncito rico, con su chorrito de aceite, un par de plátanos fritos…

-¿Y tú qué me das? Le dije yo

-Diez minutos.

Pena penita pena

En el hospital, el cirujano hace uso de una peculiar manera de “averiguar” cuan intenso es el dolor que siento, y decide remitirme a la Unidad del dolor.

Hoy 20 de febrero, un mes después de solicitar la consulta para que me atiendan en la dichosa unidad del dolor, recibo una carta del hospital con la ansiada fecha: Tiene usted su cita para el día 5 DE FEBRERO !!!

  1. Primera reacción: ¡¡si estamos a 20!! … ¡¡ya se ha pasado!! … a ver, a ver…
  2. Segunda reacción: ¡¡del 2015!! … Ah, bueno… ¡qué susto!
  3. Tercera reacción: ………………………………………….. (rellene la linea de puntos)60173-tumblr_inline_n1b94uwkqw1r0pacv

Pedazo de mensaje escrito por mi hijo con 6 años

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el RAMSÉS

 

 

 

 

Quién dijo sueño?

¿quién dijo sueño?

 

Ni Islandia ni leches

 7afc3-1-dsc_0315Llega el fin de curso, las felicitaciones, los homenajes, las galas y un nuevo cambio de ciclo. Nos pidieron los profesores del colegio que si les podíamos mandar una foto de nuestro hijo, a ser posible del primer año de primaria, ya que estaban preparando una pequeña sorpresa a los niños para el día de su graduación.
La sorpresa fue un vídeo precioso donde se mostraba un recorrido a lo largo de los seis años que había durado el ciclo, con entrevistas a los niños donde se les pedía opinión sobre lo que más les había gustado, lo que menos, sobre los profesores, las asignaturas, las actividades, los compañeros…
Lo que no sabían era que los padres, también estaban preparando algo por su cuenta. No se si será algo habitual y soy yo el único que no lo había visto hasta ahora, pero lo cierto es que en mi opinión, debería darse con más frecuencia. Y no me refiero al detalle de un simple regalo en agradecimiento, sino de un sincero reconocimiento por el ejercicio de una profesión bien ejercitada. Os contaré este caso concreto y ya me diréis si no tengo razón.
Recibimos una llamada de una madre (a la que no conocíamos, por cierto) de un compañero de clase de nuestro hijo. Quería conseguir hacer un grupo de WhatsApp con todos los padres de la clase para proponernos, si nos parecía bien hacerle un regalo al tutor de los niños. La respuesta fue unánime: TODOS aceptaron unirse al grupo. El objetivo era conseguir que cada uno participara poniendo 5€ y poder hacerle alguna cosa.
9e383-1-dsc_0276Las conversaciones que se mantuvieron en el citado grupo relativas al maestro eran todas de admiración por la labor realizada con los niños a lo largo de los dos últimos cursos, ni un sólo mal comentario, ni una sola queja. Todo lo contrario, un interés sincero y muchas ganas de participar en lo que todos reconocieron como un profesional de la educación absolutamente ejemplar. Con los 5€ de cada familia se hizo un regalo con la figura del maestro, una pizarra repleta de notas (una por cada alumno) donde cada niño escribió su mensaje personal y una foto de todos los alumnos de la clase. Con detalles preciosos como el incluir (gracias al PhotoShop) la foto de una niña que no estaba cuando se hizo la foto, o poner a la mascota de clase que les acompañó durante el último curso. Juan Carlos mostró un brillo especial en sus ojos, prueba de la emoción del momento y del significado que tenía aquel sincero agradecimiento. Era el segundo año que estaban juntos y el lazo se había convertido en vínculo amable y cordial. Si quieres ver más fotos, Rosa Solorzano, madre agradecida, tiene un álbum público en Picasa con los detalles de la graduación: https://picasaweb.google.com/118074997816965425150/Graduacion# Otra mamá hizo una tarta maravillosa que tenía una figura (muy conseguida, por cierto) con un flautista y muchos ratones, alegoría que indicaba el papel de Juan Carlos como fantástico líder de una legión de mentes inquietas pre-adolescentes a la que su poder de persuasión había convencido y “hechizado” como lo hizo tiempos atrás el personaje del cuento de los hermanos Grimm. Hecha con un mimo envidiable durante los días previos al final del curso, consiguió emocionar a más de uno cuando se pidió un permiso especial para que, en el transcurso de la última clase, los niños (y algunos padres) pudieran entregársela. El director del colegio reconoció sorprendido que nunca antes había visto que los padres se organizaran de forma unánime y pidieran, a través de una pequeña representación, interrumpir la última clase del curso para entregar al maestro este precioso y riquísimo pastelAhora me podéis decir si no os parece que esto debería ser así siempre. Ni Islandia ni leches…
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Milhaud hoy en Twitter

Faratabaile

Faratabaile.- Sustantivo – adjetivo.
Se aplicaba a la persona que con su actitud o valiéndose de cualquier mentira o artimaña, se dedicaba a desbaratar una fiesta, una reunión o un baile. Un faratabaile viene a ser un aguafiestas.
– Oye, Pedro, no vengas tú ahora a meter la pata, no me seas faratabaile.

Así me llamaban cuando era un crío =)

El momento de la verdad

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Rudy Peterson era un hombre de negocios americano que estaba hospedado en el Grand Hotel de Estocolmo. Un día dejo el hotel y se dirigió al aeropuerto de Arlanda, al norte de Estocolmo, para acompañar a un colega en un vuelo de las Líneas Aéreas Escandinavas a Copenhague. El viaje era sólo de un día, pero era importante. Cuando llegó al aeropuerto se dio cuenta de que había dejado su billete en el hotel. Lo había colocado encima de la mesa para ponerse el abrigo y se había olvidado de recogerlo. Todo el mundo sabe que no se puede subir a bordo de un avión sin billete, de modo que Rudy Peterson ya se había resignado a perder el vuelo y su reunión de negocios en Copenhague. Pero cuando explicó su problema a la empleada, recibió una agradable sorpresa. No se preocupe señor Peterson, dijo ella con una sonrisa. Aquí está su tarjeta de embarque. Le colocaré un billete provisional en ella; si usted me dice su número de habitación en el Grand Hotel y su destino en Copenhague, yo me ocuparé del resto. Mientras Rudy y su colega esperaban en la sala de pasajeros, la empleada llamó al hotel. Un botones subió a la habitación y encontró el billete, exactamente donde el Sr. Peterson dijo que estaría. La empleada había enviado una limusina de SAS para recogerlo del hotel y traerlo directamente. Sucedió todo tan rápidamente que el billete llegó antes de que saliera el vuelo hacia Copenhague. Nadie estuvo más sorprendido que el propio Rudy Peterson cuando el asistente de vuelo se le acercó y dijo tranquilamente, Sr. Peterson, aquí está su billete.
“El momento de la verdad” (Jan Carlzon)
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