A esto es a lo que llamo yo un “aquí te pillo, aquí te mato.” Me explico:   Que te llame un amigo al que no tienes la suerte de ver muy a menudo diciéndote que está en la puerta de tu casa, que se queda un día contigo pero que al día siguiente volverá a marcharse. Que ese amigo sea músico y luthier y que, además, traiga consigo una preciosa guitarra de casi cien años…   Proponerle tocar juntos una preciosa Sonata de Vivaldi y, aunque dijo no haberla escuchado antes, ser capaz de acompañarme y tener el placer de comprobar que aunque la música -llamemos- clásica no es lo que él acostumbra a tocar, el dominio de su instrumento y sus “tablas” fueron capaces de emocionarme de tal forma que decidimos, esa misma tarde, grabarla para nuestro regocijo personal.   Lo de la imagen del post fue un capricho mío. Se levantó un momento del sofá para “no se qué” y le hice una foto a su guitarra…   Vivaldeando es lo que dijo que estábamos haciendo, así que yo le contesté: “Sonateemos, pues.”   Gracias Neris, por ese rato magnífico, por tu presencia y, por qué no decirlo también, por tu paciencia.

A Elisa Cittero no le importa, al igual que a un buen número de grandes músicos italianos, dejarse fotografiar en paños menores, a modo de silenciosa protesta contra los contínuos recortes que la crisis está provocando en Italia. (ver una protesta por el arte)

Valga la foto (muy digna, por cierto) para comentar el buen rato que he pasado esta tarde tocando una de mis flautas.
Pensaba, mientras iba leyendo una partitura, cómo era posible expresar tanta belleza con algo tan simple…
Leía el segundo movimiento de La Primavera de Vivaldi y, al cabo de un rato, me dispuse a escuchar una bonita grabación de aquello que tenía frente a mi. Buscando en YouTube, como no podía ser de otra manera, me encontré con esta maravilla: una grabación de Elisa Citterio (violín y dirección) al frente del Ensemble Brixia Musicalis.

Os dejo la partitura y la grabación.