Es la cualidad que permite percibir un sonido más fuerte o más débilmente, lo cual depende, en razón directa, de la amplitud de la onda sonora. Es decir, si al pulsar la cuerda de una guitarra lo hacemos aplicando con el dedo mucha fuerza, cambiará la intensidad del sonido (fuerte/débil) y no la altura (grave/agudo), ya que la afinación y, en definitiva, el número de sus vibraciones permanecerán invariables; lo que cambiará es el tipo de onda, que será de una amplitud de vibración variable, con lo cual se crearán diversas presiones en el aire, traducidas finalmente en cambios de intensidad. La potencia y la presión sonora son magnitudes que modifican en cierto modo la intensidad.
La percepción de la intensidad es producto de la subjetividad de cada individuo. En música, la intensidad de los sonidos que deben ser interpretados se establece mediante los llamados signos dinámicos, como son p (piano), pp (pianissimo), f (forte), ff (fortissimo), crescendo, diminuendo, etc., que no indican sino el grado de potencia, o intensidad sonora de cada nota o línea melódica.
La unidad acústica que expresa los niveles de intensidad de un sonido es el decibelio (dB); así, mientras una orquesta puede abarcar un nivel de intensidad sonora comprendida entre los 20 dB y los 100 dB (en función de que esté sonando en pianissimo, mezzoforte, fortissimo, etc.), el piano posee una dinámica situada entre los 60 y los 100 dB; el órgano, entre 35 y 110 dB; el violín, entre 42 y 95 dB y la trompeta de 55 a 95 dB.
La intensidad es una de las cualidades del sonido que más dificultades plantea en la ejecución con Flauta de Pico. Aunque las diferencias sonoras entre un ppy un ff puedan llegar hasta 60 Db., la mayoría de instrumentos no son capaces de tal margen dinámico (Pierce). El sonido de la flauta es, en general, suave, lo que constituye una de sus características principales, y llega a niveles tan imperceptibles en pp de 30 Db. Incluso algunas flautas asiáticas tienen el bisel en la parte posterior del instrumento para apianar aún más su sonido.
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El registro es sinónimo de extensión sonora de los instrumentos, esto es, de la relación de orden cuantitativo de las alturas en la escala sonora que un determinado ejemplar es capaz de emitir; así, decimos que un oboe -y sólo es un ejemplo-, cuando inicia una escala ascendente, partiendo desde su sonido más grave, itinera por el registro grave, para llegar al registro medio y culminar en el agudo. En algunos instrumentos, estos registros tienen denominacion propia; así, en el clarinete, el registro grave recibe el nombre de chalumeau, mientras que el agudo es llamado clarín.
Respecto al fenómeno de la formación del sonido en la flauta, la explicación más aceptada es la que indica que la corriente de aire soplada choca contra la arista del bisel del instrumento y se bifurca: una parte sale al exterior y el resto se arremolina dentro del tubo entrechocando con las paredes; cada remolino es un impulso que se comunica a la columna de aire del interior del tubo y se amplifica, haciéndola vibrar a ella y al tubo mismo. Como la corriente es contínua, la frecuencia se mantiene y los impulsos se suceden con persistencia, consigiendo así un sonido entonado y estabe. Su estructura tubular actuaría como resonador cuya frecuencia de resonancia se controlaría abriendo o cerrando los distintos agujeros.
En la práctica instrumental del s. XVI, existió la convención de utilizar instrumentos de fuerte sonido (haut) para tocar al aire libre (chirimías, cornetos, sacabuches, bombardas, etc.), mientras que los de sonido más suave (bas) como violas de gamba, laúdes o flautas de pico eran destinados a la ejecución en espacios cerrados y de menores dimensiones.
La principal ventaja de la Flauta de Pico sobre otros instrumentos parecidos, como la flauta de 6 agujeros, consiste en que la flauta de pico que tiene 8 agujeros permite tocar la 2ª octava tan suavemente como la grave, gracias a la apertura parcial del pulgar posterior (que facilita la producción del 2º armónico), razón por la que probablemente, en la Europa del s. XIV, la flauta de pico ganó terreno a otros modelos de flautas sin este agujero posterior; de este modo aumentó su capacidad expresiva y consiguió imitar con más facilidad la ejecución de los cantantes y sus recursos técnicos. A pesar de esto, la presión del soplo no es constante en los distintos registros del instrumento; Ganassi, en la Fontegara describió en 1535 tres registros distintos con intensidades de soplo distintas. Ahora, gracias a los avances tecnológicos, las mediciones efectuadas muestran cómo la presión de soplo en la flauta varía según la nota que ejecutar; así por ejemplo, en una flauta contralto, el fa 3 necesita 100 New./m2 mientras que las notas más altas (fa 5, por ejemplo) -en sobresoplado- necesitarán una presión 5 veces mayor: 500 New./m2. En general, el soplo de la flauta de pico resulta bastante natural (Minguet).

La altura se define como la frecuencia o número de vibraciones por segundo de un sonido y se mide en herzios / Hz).
Este parámetro permite distinguir entre un sonido más grave o más agudo, dependiendo de factores como el tamaño del instrumento o cuerpo sonoro, así como de la densidad, la tensión y la longitud de la onda.
Cualquier sonido complejo -todos los sonidos de la naturaleza lo son- se ve acompañado siempre de un cortejo de notas -que guardan una relación logarítmica con dicha nota principal- cuya frecuencia es más alta que la del sonido fundamental. Estos sonidos de altas frecuencias, que se denominan armónicos, parciales o hipertonos, son los que determinan el carácter o timbre de un sonido. Gracias a ellos es posible distinguir dos cuerpos sonoros distintos, es decir, que por el timbre distinguimos un piano de un laúd, o un oboe de un fagot. Si elimináramos los armónicos del sonido fundamental, todos los instrumentos parecerían iguales, salvo por una diferencia de intensidad o altura en sus sonidos. 
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ondas de una flauta, un oboe y un clarinete

En base a los principios de la acústica, los instrumentos musicales se clasifican en 5 grandes grupos:
  1. Idiófonos (el propio cuerpo del instrumento produce el sonido)
  2. Membranófonos (sus membranas producen el sonido)
  3. Cordáfonos (sus cuerdas producen el sonido)
  4. Aerófonos (el aire insuflado en ellos produce el sonido)
  5. Electrófonos
La flauta de pico pertenece al grupo aerófonos soplados, de bisel y monocálamos (de un solo tubo).
La forma redordeada de la onda de una flauta indica un sonido fluido y amable; los picos de la onda del clarinete evidencian un sonido punzante, y la forma dentada de la onda del oboe trasluce un sonido aún más penetrante.
Los principales causantes de diferencias tímbricas son: las diferencias en los bordes de los chaflanes, el bisel, los bordes de los agujeros, las proporciones del tubo, las almohadillas de las llaves e incluso las yemas de los dedos (Lasocki). 
  • Las digitaciones de horquilla y los orificios semitapados influyen sobre la formación de nodos en la columna de aire, provocando diferencias tímbricas notables respecto a las digitaciones simples (Thorn).
  • Diferencias entre las técnicas flautísticas, con o sin resonancia faríngea. Se atribuye a la laringe parte del control de la presión de aire intra-oral mediante la acomodación en la elevación de la laringe y el consiguiente volumen aéreo de la cavidad faríngea. Parece ser que la laringe modifica la velocidad de salida del aire, acelerándolo, cosa que permite, al bajarla, un mayor control hasta la salida por la boca, debido a que se alarga el espacio por recorrer (Laurin, Breteque, Chang).
  • Tradicionalmente los constructores alegan diferencias de los materiales, principalmente maderas.
  • En los órganos, la forma y proporciones de los tubos parecían tener relación directa con el timbre; así pues, los tubos de órgano llamados flautas se clasifican en: Flautas (tubos anchos) de sonido dulce y redondo; Flautados o principales, puestos en fachada (anchura mediana) de sonido claro y potente, y Flautas de pabellón (cónicas), muy timbradas (Candé).
Debido a todas estas características tímbricas: 
  • La Flauta de Pico se ha asociado con situaciones de pureza, de contacto con lo sobrenatural, o con la muerte.
  • El sonido de la Flauta de Pico resulta especialmente apropiado para ser manipulado electrónicamente, debido a su parecido a las fuentes sinusoidales.
  • La producción de notas agudas provoca mayor presencia del segundo y tercer armónicos, a través del sobresoplado.
En resumen, respeco al timbre de la Flauta de Pico, cabe destacar su escasa presencia de armónicos y parciales (especialmente con la técnica de la laringe baja). Este sonido tan “elemenal” ha motivado que la Flauta se haya empleado para simbolizar estados de pureza, escenas sobrenaturales e incluso la muerte. Debido a su parecido con las ondas sinusoidales (que provoca la confusión de su octava real en denominaciones y escritura), es apto para la manipulación electrónica. El uso de digitaciones de horquilla y semitapados facilita la formación de nodos, y afecta a su vez al timbre resultante. La técnica del sobresoplado refuerza la presencia de armónicos y parciales. 
Además de la altura, el timbre e intensidad, son múltiples los fenómenos fuera y dentro de la música aque da lugar el sonido. De estudiarlos se encargan diferentes ramas de la acústica, como es el caso de la investigación y aplicaciónes de la reflexión del sonido, de la que se ocupa la acústica arquitectónica.

Pego este post no porque sea un entendido del tema, sino más bien lo contrario, por eso me gusta repasar conceptos que se me olvidan con cierta facilidad. Pondré más de uno de este tipo, o esa es mi primera intención, pretendiendo poder consultar y tener “a mano” este tipo de apuntes que conviene tener presentes.

Desde el punto de vista de la física, el sonido es un fenómeno que resulta de la dilatación y condensación alternativa de un cuerpo en un medio elástico, es decir, en un ámbito que permite que tan proceso se cumpla, como el aire o el agua. 

Pero hay que distinguir entre dos tipos de efectos sonoros, en función de las vibraciones de los cuerpos que las originan: cuando las oscilaciones se producen de forma periódica, se denomina sonido propiamente al efecto resultante, mientras que si las vibraciones son aperiódicas y de intensidad y altura variables, se considera a tal fenómeno un ruido. 

En los dos casos, la regularidad de sus oscilaciones no es el único elemento determinante de su carácter: el número de vibraciones es otro factor que los diferencia.

 Así, se distinguen las oscilaciones que se combinan entre sí en cantidades enteras (2, 6, 9, etc.) -cuya relación, denominada armónica, es producida por todos los instrumentos de cuerda, metal y madera-, de aquellas que se combinan de cantidades fraccionarias (1/2, 1/3, 3/2, etc.) -cuya relación, llamada inarmónica, ocurre en todas las placas y membranas vibrantes (tambores y, en general, los instrumentos de percusión)-.